El Curso-Taller de Mixteco de la Época Virreinal en la BIJC

EL CURSO-TALLER DE MIXTECO DE LA ÉPOCA VIRREINAL EN LA BIJC

Autor: Sebastián van Doesburg (UNAM/BIJC)

Boletín FAHHO No. 29 (Mar-Abr 2019)



Por primera vez en Oaxaca, un grupo de filólogos y hablantes de la lengua mixteca (tu’un savi o dzaha ñudzavui en mixteco) trabajan juntos en estudiar los cientos de documentos virreinales escritos en mixteco. Las sesiones mensuales cuentan con el reconocimiento curricular de la UNAM.

Durante la época vireinal, muchos pueblos de Oaxaca tenían escribanos de la comunidad que se encargaron deponer por escrito cualquier asunto administrativo de la comunidad. Ellos elaboraron los testamentos, actas de compra-venta, inventarios, testimonios y todo lo demás necesario para una vida ordenada. Ahora bien, lo que pueda ser una sorpresa para muchas personas hoy, estos escribanos no escribían en español, sino en su propia lengua: mixteco, zapoteco, chocho, o, en algunos casos como los mixes, en nahuatl, que era la “lengua general” de Mesoamérica. Escribieron más de diez mil de estos documentos; hoy sobreviven quizás 2000.

Hasta fecha muy reciente, los historiadores y lingüistas no le dieron importancia a los textos elaborados en mixteco, zapoteco, chocho y nahuatl entre 1550 y los años de la independencia mexicana. Pero en los últimos años, esto ha cambiado. Hoy se reconoce que estos documentos no solo nos ofrecen una extraordinaria ventana a la vida, sociedad y cultura de los pueblos indígenas de Oaxaca a través de su propia lengua y en sus propias palabras, sino que conservan fases antiguas de las lenguas con palabras y formas gramaticales hoy perdidas. Este radical cambio paradigmático se ejemplifica con el reconocimiento de la UNESCO de estos documentos (particularmente los conservados en el Archivo Histórico Judicial de Oaxaca) como Memoria del Mundo en 2018.

Dicho todo esto, la lectura de estos documentos no es una tarea fácil. No solo tenemos que acostumbrarnos a las antiguas letras, sino también tenemos que habituarnos al vocabulario y la gramática antigua de la lengua. Como todas las lenguas, las habladas en Oaxaca también están en un constante proceso de cambio. El curso-taller enseña cómo relacionar –de manera científica, por medio de las reglas de cambios regulares– las variantes actuales con las versiones antiguas que aparecen en los documentos.

Trabajar juntos para librar estos obstáculos es el principal objetivo del curso-taller de mixteco de la época virreinal que inició el 10 y 11 de enero con ocho horas de trabajo. Afortunadamente, existen varios materiales que nos pueden ayudar, como la gramática y el diccionario del mixteco de Teposcolula de 1593. Pero el conocimiento de la lengua que tienen los propios hablantes es un recurso igual de importante. Finalmente, como el mixteco demuestra una gran variación al interior de la lengua, la participación de hablantes de distintas variantes es muy productivo para entender las antiguas formas de la lengua. La reflexión sobre la propia lengua desde una perspectiva histórica no sólo es divertido e interesante, sino enriquece a la vez significativamente el conocimiento profundo de las relaciones entre las distintas variantes de una lengua y sus funciones culturales.

A lo largo del primer semestre de 2019, los participantes, hablantes provenientes de Jaltepetongo, Apoala, Peñoles, Atatlahuca, Amoltepec, Jamiltepec, Zacatepec, San Miguel del Progreso, Ayutla y Alcozauca, analizarán la gramática de 1593 desde su propia habla, investigarán las diferencias (no sólo en sonido, sino también en significado) entre las entradas en el diccionario de 1593 y las palabras en su propia variante, y aplicarán este conocimiento a la lectura de textos producidos hace cientos de años. Aunque inicialmente pueda parecer difícil entrar en la lectura de los textos, la práctica con el tiempo permite algo realmente emocionante: leer y comprender la voz mixteca de los lejanos antepasados, de personas que hicieron sus vidas hace siglos en las mismas tierras donde hoy están sus descendientes, constituyéndose esta voz como un eslabón complejo y dinámico entre la cultura mixteca prehispánica y la cultura actual. 

El curso-taller forma parte del proyecto FILOV de la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova y el Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, cuyo objetivo es poner en línea toda la documentación virreinal escrita en alguna de las lenguas indígenas de Oaxaca. Sin embargo, la puesta en línea sin la formación de lectores/especialistas sería una labor estéril, por lo que para este curso-taller en particular se activaron los añejos lazos de amistad y solidaridad que unen a la Biblioteca con la Academia de la Lengua Mixteca (Ve’e Tu’un Savi en mixteco).

Estaremos hablando más de los curso-talleres y de los resultados que arrojen a lo largo de este 2019, pero por lo pronto agradecemos mucho a todos los participantes y colaboradores en este proyecto, señalando que son pocas las oportunidades de armar un grupo de estudio con tantos involucrados de regiones muy diferentes. ¡Qué mejor manera de comenzar el Año Internacional de las Lenguas Indígenas de la UNESCO!

Los seminarios de Filología mesoamericana

Los seminarios de Filología mesoamericana

Autor: Sebastián van Doesburg (UNAM/BIJC)

Boletín FAHHO No. 34 (Ene-Feb 2020)



partir de la segunda mitad del siglo XVI y hasta la Independencia de México, los escribanos de las comunidades de habla zapoteca y mixteca produjeron miles de documentos en su propia lengua, en donde registraron gastos y cuentas, inventarios, testamentos, misivas, averiguaciones, compraventas, elecciones y otros asuntos comunitarios. 

Esto fue un hecho llamativo: hoy en día, el universo de los documentos oficiales está dominado por el español, y la escritura en lenguas indígenas quedó relegada a la lectura opcional, como cuentos y poesía. Aunque esta división pueda parecer irrelevante, tiene importantes consecuencias, ya que individualiza la lectoescritura en lenguas indígenas y la mantiene fuera del contexto comunitario en que funcionó en aquellos años. 

La existencia de miles de textos en mixteco y zapoteco de la época colonial es un hecho conocido por pocos, y aún menos son quienes los utilizan como fuentes para estudiar la historia de las comunidades indígenas –a pesar de su obvia importancia para el tema– o como fuentes lingüísticas para conocer las etapas anteriores de las lenguas habladas hoy en día. Por supuesto, esta situación tiene que ver con varios factores, entre ellos, los prejuicios que rodean a estas lenguas, el olvido en que yacían los documentos hasta recientemente, pero también la ausencia de una capacitación para su lectura y comprensión. No sólo hay importantes diferencias entre la lengua y la ortografía antiguas y sus correspondencias contemporáneas, sino también entre el contexto social y político de aquellos años y el de hoy en día. 

Para salvar la ausencia en la formación de hablantes de las distintas variantes del mixteco y del zapoteco en la lectura de su respectiva documentación histórica, la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova de la FAHHO y el Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM crearon, al inicio de 2019, dos seminarios de Filología Mesoamericana, uno llamado Cultura y Lengua Mixteca y otro Cultura y Lengua Zapoteca, mismos que cumplieron sus 120 horas al terminar el primer ciclo en el mes de noviembre. En ambos seminarios participaron exclusivamente hablantes de las mencionadas lenguas, guiados por especialistas en el tema de la traducción de documentos coloniales. Se buscó, además, que los participantes tuvieran una edad relativamente joven, para asegurar la permanencia de lo aprendido, y estimular el ingreso de los participantes en carreras de especialización. El objetivo es ofrecer a los participantes las herramientas y un método para acercarse a los textos escritos en su propia lengua hace varios siglos, para poder analizarlos, comprenderlos y convertirlos en fuentes para la historia social, política y lingüística de sus comunidades. Sin duda, la experiencia ha sido enriquecedora para todos, por generar una profunda reflexión sobre la historia de estas dos lenguas. 

Por supuesto, ejercicios de este tipo estimulan además la reflexión acerca del actual papel de la escritura en las comunidades, los espacios sociales del uso de la lengua, los cambios, pérdidas e innovaciones en el lexicón, entendidos como expresiones de cambio cultural. Los seminarios constituyen un camino nuevo y experimental en que se intenta abrir un corpus de documentos históricos a los hablantes de las lenguas en que fueron escritos. Por más obvio que esto suena en lo general, no se había hecho hasta la fecha, y el uso de estos documentos se restringió a un muy pequeño número de especialistas no-indígenas y casi exclusivamente extranjeros. Ahora ha llegado el momento de pasar la estafeta y asegurar que los hablantes tengan acceso a estos documentos y los reconozcan como un patrimonio histórico y lingüístico de alto valor, y como una expresión de la tenaz lucha de las comunidades por encontrar un nicho de reproducción cultural propia, primero en los territorios colonizados y posteriormente en el Estado nacional. Los dos seminarios comenzarán con un nuevo ciclo en 2020, año en que también esperamos poder publicar los primeros resultados de textos traducidos y comentados. 

La Reunión Anual de la Sociedad Americana para la Etnohistórica 2018 en Oaxaca

LA REUNIÓN ANUAL DE LA SOCIEDAD AMERICANA PARA LA ETNOHISTORIA 2018 EN OAXACA

Autora: Maribel Alvarado García (BIJC)

Boletín FAHHO No. 28 (Ene-Feb 2019)



Los libros de historia de educación básica que distribuye la Secretaría de Educación Pública en México hacen una clara invitación al lector, a estudiar “la historia de nuestro país” para conocer la sociedad en la que vive y así conformar su “identidad como mexicano”. Y es verdad que hay una historia de México, la que cuenta la construcción de la nación actual y la que la nación promueve para explicarse, justificarse y para inspirar sentimientos nacionalistas. Pero no es la única historia: también los pueblos indígenas tienen sus historias y maneras de contarlas, y a menudo se trata de historias antihegemónicas, cuyos eventos cruciales, héroes, valorizaciones y esquemas causales no son los mismos que marca la historia patria. Y es justamente este tema el de interés para la etnohistoria, disciplina que convoca a especialistas en antropología, historia, estudios patrimoniales, arqueología, ecología, lingüística, entre otras disciplinas relacionadas con la historia de estos pueblos. Durante el siglo XX, tanto en Estados Unidos como en México y otros países del continente americano, se ha ido construyendo un campo de estudio que cubre a los pueblos indígenas desde el Ártico hasta la Patagonia. Sus trabajos no solo se quedan en los libros. En muchos casos tienen repercusiones en el ámbito social, como la defensa de territorios o el reconocimiento y resguardo de acervos locales.

Desde 1954, la Sociedad Americana para la Etnohistoria (ASE por sus siglas en inglés) convoca anualmente a sus miembros afiliados y a todos aquellos interesados en presentar trabajos que abonen al objetivo principal: crear una imagen más incluyente de las historias de los pueblos indígenas de América. Se ha convertido en la reunión más importante a nivel internacional para especialistas en este tema. Durante la segunda semana de octubre de este año, se llevó a cabo en la ciudad de Oaxaca su segunda vez en México. En esta ocasión los organizadores-anfitriones fueron la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova, el Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM y la Universidad de California en Los Ángeles.

En esta reunión se presentaron más de 300 investigadores de más de 170 instituciones (nacionales y de otros países, sobre todo de Estados Unidos), quienes expusieron y discutieron 264 estudios en seis sesiones simultáneas durante tres días. De estos trabajos, 147 estudios trataron sobre los pueblos indígenas que se encuentran en el territorio de México, y 35 versaron sobre los pueblos de Oaxaca. ¿Pero qué significan estos números? Es bien sabido que el trabajo de los historiadores consiste sobre todo, en elaborar un camino de interpretación entre los acervos documentales (los archivos) –muchas veces no accesibles sin estudios previos– y la sociedad en general. Es así que los números citados dan cuenta de la cantidad de estudiosos trabajando sobre uno de los temas centrales para la etnohistoria de las Américas: interpretar las consecuencias tan variadas de la conquista europea sobre los pueblos indígenas a lo largo del continente.

Además de las sesiones académicas, la noche del 12 de octubre, la ASE, junto con los anfitriones y asistentes, se dieron cita en el Teatro Macedonio Alcalá para reconocer y premiar, como cada año, la extraordinaria contribución que algunos investigadores han hecho a las historias de los pueblos de América. Esta vez fueron Rayna Green, Fred Hoxie, Susan Deeds y Frank Salomon quienes recibieron el reconocimiento y aplausos de sus colegas y público presente. Asimismo se otorgó una mención especial al reciente libro de Lisa Sousa. Estos nombres nos llevan a historias concretas; por ejemplo, el libro de Lisa Sousa, La mujer que se convirtió en un jaguar y otras narrativas de mujeres nativas en Archivos del México Colonial (The Woman Who Turned into a Jaguar, and Other Narratives of Native Women in Archives of Colonial Mexico) revela historias sobre las relaciones de género en los pueblos indígenas de la Nueva España (siglos XVI, XVII y XVIII). Sobre todo, muestra que las mujeres nativas eran actores dinámicos en la vida cotidiana de sus comunidades y en sus hogares. Para este estudio utilizó desde manuscritos pictográficos hasta fuentes alfabéticas en náhuatl, mixteco, zapoteco y mixe, así como en español.

Otra característica de esta reunión es que al paso de los años se han sumado al estudio etnohistórico miembros de los pueblos indígenas. Cabe destacar en esta reunión la participación de investigadores de pueblos zapotecos, mixes, mixtecos, cree y mashpee wampanoag, representando, sin duda, una perspectiva etnohistórica que se nutre en muchos casos con el activismo por los derechos de sus pueblos. Por mencionar un caso, la presentación en mixe del ponente Juan Carlos Reyes fue un buen ejercicio de derechos lingüísticos en el contexto de esta reunión. Sin embargo, hay que ser sinceros y reconocer que la etnohistoria misma sigue siendo un campo de estudio dominado por historiadores no-indígenas.

Oaxaca se ha convertido en una ciudad ideal para acoger reuniones académicas. Esto se debe en gran medida a la vitalidad de la diversidad cultural que caracteriza a los pueblos de Oaxaca. Pero para los estudios etnohistóricos es, además, un lugar clave por la riqueza y diversidad de las fuentes documentales: tradiciones escriturales que datan de hace más de 2000 años y que trascendieron al período virreinal, cuando se desarrollaron tradiciones alfabéticas en zapoteco, mixteco, náhuatl y chocholteco. Es por eso que esta reunión enfatizó el trabajo clave de la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova, al articular actividades de investigación con el propósito de promover las herencias culturales de Oaxaca y México, al hacer accesible recursos especializados principalmente sobre y en lenguas de los pueblos indígenas de Mesoamérica. Así que seguiremos insistiendo en que se acerquen a los distintos proyectos que tiene la Biblioteca para hablarles de las historias de los pueblos de Oaxaca.