La Enseñanza de Lenguas en la BIJC

La Enseñanza de Lenguas en la BIJC

Autora: Elodia Ramírez (BIJC)

Boletín FAHHO No. 27 (Nov-Dic 2018)



México es un país multilingüe y multicultural, se encuentra dentro de los diez países con mayor número de lenguas. Esta diversidad, además delas responsabilidades políticas que implica su conservación y protección, ofrece a la sociedad mexicana la oportunidad de disfrutar de ella como potencial de desarrollo social. En los estados del sur del país se concentra el mayor número de lenguas originarias, como es el caso de Oaxaca y Chiapas. Sin embargo, por las políticas lingüísticas que el Estado mexicano ha aplicado, se vive un preocupante detrimento de la diversidad cultural y lingüística, que se traduce en el desplazamiento de las lenguas indígenas por el español. Esto es cada vez más notorio en las comunidades de todo México.

Con el propósito de promover la diversidad lingüística en Oaxaca, la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova, en coordinación con los profesores de lenguas voluntarios, ha sumado esfuerzos para conformar un espacio de enseñanza de lenguas al público adulto interesado. La enseñanza de estas lenguas se considera una de las estrategias que promueve su fortalecimiento y revitalización, además de promover la interculturalidad en la diversidad, al hacer accesibles a los aprendices nuevos modelos culturales que permiten resolver los problemas personales y cotidianos de la vida.

Desde el año 2012, en la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova se han impartido clases de ayuuk, zapoteco, chino y mixteco dirigidas a público adulto. El último de estos esfuerzos sucedió durante el periodo de verano 2018 (julio-septiembre), fechas en las que se impartió mixteco a público infantil como segunda lengua. En este curso los niños aprendieron a saludar, a presentarse, a presentar a los que viven en su casa, así como pedir de comer, de beber y dar las gracias en un contexto familiar. De esta manera se les dio la oportunidad de aprender el mixteco en un entorno comunicativo natural y lúdico. Aunado a esto, el taller desarrolló actividades tanto en el Centro Cultural San Pablo como en el espacio privado del hogar. Las madres de familia y abuelas de los alumnos ayudaron a desarrollar las actividades en un ambiente familiar. Así se adquiere la lengua en su contexto natural de transmisión. Aunque el tiempo de enseñanza fue corto, las madres de familia lograron ver en sus hijos los resultados de aprender el mixteco como segunda lengua. A través de los siguientes testimonios se puede dar cuenta del interés y evaluación de los padres:

“Ayer que salimos al súper me dio mucho orgullo ver a mi hijo contar en mixteco. Mi hijo, al aprender el mixteco, lo hizo de modo muy familiar porque en la casa nos dice koba’an sakua, ‘buenas tardes’, kova’adin, ‘buenos días’. Va con sus abuelos y sus primos y lo dice muy bien, lo asimila en su uso. El que mi hijo aprenda el mixteco es una oportunidad de amar nuestras culturas” (madre de familia, 10-09-2018). 

“Yo soy de la Mixteca, y que mis hijos aprendan el mixteco es una forma de conservar la identidad en los niños. Para mí es importante que aprendan el mixteco porque colaboramos a que la lengua no se pierda, es importante porque nosotros tenemos una ascendencia mixteca. Ellos no van porque yo los inscribí, sino porque les gusta y lo están haciendo propio” (madre de familia, 11-09-2018). 

De esta manera se busca difundir la importancia que tienen las lenguas como elemento identitario, creando espacios de uso para aprender una segunda lengua, además de contribuir a la revitalización y al fortalecimiento de ésta.

Entrevista a Otto Zwartjes (Primera parte)

Entrevista a Otto Zwartjes (Primera parte)

Autor: Rasheny Lazcano (BIJC)

Boletín FAHHO No. 19 (Jul-Ago 2017)



La primera mitad del mes de marzo, la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova tuvo el honor de recibir la visita de Otto Zwartjes, investigador de la Universidad de Ámsterdam, especialista en Historiografía Lingüística, Lingüística Misionera, entre otras muchas ramas del estudio de la historia de la descripción lingüística. El Dr. Zwartjes vino a impartir dos conferencias a Oaxaca: la primera, en San Pablo, dedicada a los libros de Fray Juan de Córdova: Vocabulario de la lengua zapoteca y El arte de la lengua zapoteca, ambos publicados en 1578. La segunda plática fue en Santa María Tlahuitoltepec y estuvo centrada en el trabajo de Fray Agustín de Quintana, quien publicó, además de Arte de la lengua mixe, un confesionario bilingüe titulado Confesionario en lengua mixe que incluye una “Construcción de las oraciones de la doctrina christiana” y un “Compendio de voces mixes, para enseñarse a pronunciar la dicha Lengua”, en 1733.

En esta entrevista quisimos abordar las preguntas que resaltaron en las distintas actividades que tuvo y que nos explicara un poco más acerca de su conocimiento de los misioneros que estuvieron en Oaxaca trabajando las lenguas zapoteco y mixe.

Rasheny Lazcano: ¿Cuál fue tu camino para llegar al estudio de los documentos de los misioneros alrededor del mundo?

Otto Zwartjes: Estoy interesado en lenguas, sus variedades, sus tipologías. Empecé mis estudios con las lenguas clásicas, luego extendí el horizonte con el estudio del árabe. Al-Ándalus es un período interesante de la península ibérica, y me dediqué a la poesía árabe medieval. El tema de mi tesis de doctorado fueron las jarchas, las canciones de amor bilingües árabe coloquial-romance andalusí. Para eso tuve que profundizar en temas de sociolingüística y dialectología, la historia de la lengua árabe. Para ampliar los conocimientos, fui a estudiar la primera obra misionera impresa, la de Pedro de Alcalá, quien compuso un arte y diccionario del árabe peninsular (1505). En mi proyecto de post-doctorado, quería concentrarme en esta fuente misionera, y para poder contextualizarlo mejor empecé a buscar otras fuentes, las primeras gramáticas misioneras del náhuatl, quechua, chibcha. Cuando empecé a ampliar el horizonte me atrajo mucho el tema, no sólo por la gran cantidad, sino sobre todo por la gran calidad y cuidado de estas obras.

RL: ¿Cuál es la diferencia entre filología indomexicana o indoamericana, historiografía lingüística y lingüística misionera?

OZ: No hay diferencias en el nivel de “objeto de estudio”. La disciplina más amplia es la Historiografía Lingüística, y la lingüística misionera, o la lingüística (aplicada) de los misioneros es una subdisciplina de la primera, y luego podemos dividir las tareas según distintas regiones: la filipina, china, amerindia, andina o mesoamericana.

RL: ¿Cómo describirías el avance del estudio de los documentos coloniales en México? ¿Qué hace falta?

OZ: Ya en el siglo XIX contamos con famosos estudiosos, como Belmar, Pimentel y muchos otros. La lengua náhuatl, las lenguas mayas y no pocas otras se han estudiado relativamente bien. Sin embargo, faltan también buenas ediciones críticas, anotadas, modernas de no pocas obras. Por eso, con mi colega José Antonio Flores Farfán (CIESAS, Tlalpan) hemos decidido editar y analizar la obra de una gramática del náhuatl menos conocida, el Arte de el idioma mexicana del agustino Manuel Pérez (1713), que tiene muchos aspectos atractivos, creativos, diferentes de las obras de sus antecesores. Su obra, sobre todo el Farol y el Cathecismo Romano, casi no se han estudiado bien todavía. Además, hay un gran número de obras de lenguas de menor difusión, como la lengua mixe, por ejemplo. No existen buenas ediciones ni monografías sobre la obra del dominico Augustín de Quintana. La primera tarea es la digitalización para la diseminación de estas obras. Puedo decir que ya existen muy buenas iniciativas, proyectos realizados y, en este sentido, avanzamos mucho. Lo que falta todavía es el estudio profundo de estos textos en la historiografía misionero-colonial. Ya se ha establecido esta disciplina, pero hay todavía mucho que hacer.

RL: ¿Por qué las obras misioneras no siempre fueron de interés para la lingüística moderna?

OZ: No les gusta nada el modelo grecolatino, un modelo que no se había desarrollado para la descripción de lenguas amerindias. La actitud de algunos estudiosos era negativa porque querían ver los defectos y no los logros. Yo no quiero negar que abundan “defectos”, tampoco quiero exagerar demasiado sus logros. Hay que estudiar estas fuentes en su contexto. Muchos lingüistas modernos menosprecian el empleo acrítico de una terminología latina por los misioneros y no tienen la “actitud de un filólogo”, quien normalmente quiere interpretar los términos en su contexto. Para algunos lingüistas modernos no tiene sentido aplicar el sistema de los “casos” latinos para lenguas que carecen de las declinaciones y el sistema nominal de casos. Sin embargo, cuando releemos estos textos, usan términos como “nominativo, genitivo”, etcétera, para otras realidades. Los misioneros sabían perfectamente que muchas de estas lenguas carecían de casos, pero en sus gramáticas el término “nominativo” fue extendido, dándole significados como “primer elemento de la oración” que también puede ser un adverbio, como en “mañana voy a México”. Según no pocos misioneros, “mañana” es el nominativo. De esta manera, también quiere tener el significado de “elemento topicalizado de la oración”. Esto lo han visto bien los misioneros, sobre todo de las filipinas de tradición hispánica. Además hay lingüistas modernos que son ignorantes. No saben de qué están hablando porque no han visto nunca estos textos. Es verdad, todos siguen el modelo latino, pero casi todas las gramáticas son tan diferentes entre sí que no podemos hacer tales generalizaciones. Al lado de todos los paradigmas “tradicionales”, basados en el sistema grecolatino, se encuentran, se intercalan, se agregan en los apéndices las “observaciones”, “notas”, “notables”, “excepciones”, “modos de hablar”, que nada tienen que ver con los modelos latinos. Son obras originales, novedosas, de pioneros que no sólo querían transmitir la religión, sino también, aunque no todos en el mismo grado, se hallaban interesados en los rasgos idiosincráticos de estas lenguas tan fascinantes.

RL: Tanto Quintana como Córdova fueron impresos en México, ¿crees que se hayan basado en manuscritos preexistentes o que hayan construido sus textos a partir de registros orales?

OZ: Sabemos que circulaban manuscritos antes de publicarse las obras de Córdova, pero son manuscritos perdidos. Quintana documentó la lengua mixe con la intervención de “Los naturales de la nación mixe”. Lo dice explícitamente en sus obras. Su modelo dista de ser uniforme, nada que ver tiene con el sistema tradicional nebrisense; es creativo, original y muy novedoso. Una joya de la lingüística misionera.

Entrevista a Otto Zwartjes (Segunda parte)

Entrevista a Otto Zwartjes (Segunda parte)

Entrevista a Otto Zwartjes (Segunda parte)

Autor: Rasheny Lazcano (BIJC)

Boletín FAHHO No. 19 (Jul-Ago 2017)



La primera parte de la entrevista puedes encontrarla en el Boletín núm. 18

RL: ¿Cuál dirías que fue la participación de los hablantes en la realización de estos documentos?

OZ: Depende de la obra. Hay obras para el uso en los seminarios, en los colegios de las distintas órdenes religiosas, y otras para la enseñanza en la Real Universidad de México (Galdo Guzmán Manuel Pérez). Manuel Pérez aprendió la lengua primero “en su celda” con la obra de su antecesor Vetancurt en la mano, pero luego se fue a Chiautla para aprender la lengua (la variedad de Tierra Caliente) de sus “maestros”, es decir, los hablantes nativos.

Algunos trabajaban solos, mientras que en otros casos estudiaban, hicieron trabajo de campo, documentaron, describieron la lengua en grupos, con la colaboración de hablantes indígenas, como en el caso del Colegio de Tlatelolco. Como se ve, la infraestructura en la Ciudad de México nada que ver tiene con otros contextos como el de Juquila, donde aprendió Quintana el mixe. Además, hay misioneros que escribieron gramáticas, mientras que nunca estuvieron en la región para aprender la lengua. Un buen ejemplo es el franciscano Melchor Oyanguren de Santa Inés, de origen vasco, quien escribió dos gramáticas de tres lenguas, la tagala, la mandarina y el japonés. Trabajó muchos años en Manila, pero nunca estuvo en Japón ni en China. Lo más sorprendente es que estas obras se publicaron en México (1738 y 1742). El fraile también estuvo muchos años en San Agustín de las Cuevas, en Tlalpan.

RL: ¿Cuál era el objetivo de las artes y vocabularios que se hicieron en Oaxaca?

OZ: No difiere mucho con los objetivos de otras obras de la época: estudiar y documentar la lengua, compilar textos y el léxico, con las reglas gramaticales, para la enseñanza y aprendizaje de recién llegados para que pudieran predicar, evangelizar, educar, dar la confesión, etcétera.

RL: ¿Cómo crees que trabajaban las órdenes religiosas en la época Colonial de México?

OZ: Hay diferencias notables entre las distintas órdenes, pero no siempre acumularon tales diferencias en la macro-estructura de las obras, como ocurrió en China. Allí tenemos las obras de los jesuitas, que querían aprender y enseñar la variedad de la élite, la variedad prestigiosa. La idea era que si podían convertir a la élite, a los gobernantes, el cristianismo iría desde arriba hacia abajo. Los dominicos, como los españoles Francisco Díaz y Francisco Varo (siglo XVII), pioneros de la lexicografía y gramatología sino-hispánicas, prefirieron empezar con la base, con la gente común. En el título del diccionario de Varo, encontramos el término lengua sin elegancia que se refiere a la variedad coloquial. La evangelización se impuso desde abajo. Encontramos exactamente lo mismo en la primera obra misionera de Pedro de Alcalá. Este fraile de la orden de San Jerónimo decidió no describir la lengua prestigiosa de los “sabios alfaquíes”, sino sólo la lengua común, la variedad coloquial, como la hablaba la gente.

En México encontramos también observaciones sobre la lengua de la corte, la lengua “pulida”, que se distingue de la variedad “tosca, vulgar”. En la región de Oaxaca encontramos muchos ejemplos de los dominicos, la obra de los Reyes sobre el mixteco es un buen ejemplo, la variedad que describe es la de Tepozcolula, la que tenía más prestigio por la antigüedad, y la que fue la más general.

RL: ¿Qué me puedes decir de tu visita a la cuidad de Oaxaca, a la Biblioteca Burgoa y la Biblioteca Juan de Córdova?

OZ: Para mí ha sido un gran descubrimiento. Ha sido una visita inolvidable gracias a todos los esfuerzos y la amable acogida de Michael Swanton, Sebastián van Doesburg, Penélope Orozco, el alcalde de Tlahuitoltepec, y desde luego, gracias a ti, Rasheny, y a Zaira.

RL: Háblanos un poco de tu experiencia al dictar una conferencia en Tlahuitoltepec.

OZ: Para mí ha sido una experiencia magnífica. A menudo existe una distancia entre los círculos académicos y la gente. Es nuestra responsabilidad contribuir en la diseminación de nuestros conocimientos. Había alrededor de setenta personas muy interesadas en el público, con excelentes preguntas. Creo que les ha gustado constatar que existen fuentes impresas de su lengua. Discutimos algunos fragmentos y concluimos que la variedad de Juquila de Quintana es diferente, pero sí era divertido y fascinante ver que entendieron el contenido perfectamente. Desde luego había interesados en el público que sí conocen muy bien la obra de Quintana, pero también he visto que para muchos era una novedad. Esto me da mucha satisfacción, sabiendo que en mis cursos universitarios en Holanda normalmente no hay tiempo para tratar estos temas, y tengo muy pocos estudiantes. En los cursos que estoy impartiendo en la FES Acatlán, y en Tlahuitoltepec, hay muchos interesados, y me encanta poder contribuir en este proceso de diseminación de las fuentes coloniales de lenguas indígenas tan fascinantes

Lienzo de Ayautla: se cierra un ciclo, inicia otro

Lienzo de Ayautla: se cierra un ciclo, inicia otro

Autor: Demián Ortíz (BIJC)

Boletín FAHHO No. 22 (Ene-Feb 2018)



En días pasados, personal de la BIJC participó en las actividades académicas del 10.º aniversario del Bachillerato Integral Comunitario de San Bartolomé Ayautla, en la Sierra Mazateca. Cumplió, además, un compromiso contraído con la comunidad al entregar réplicas del Lienzo de Ayautla, un documento colonial recuperado para el pueblo de Oaxaca gracias a los esfuerzos conjuntos de la FAHHO y la Secretaría de Cultura federal. Los bibliotecarios Gabriela García García y Juan Vázquez compartieron sus investigaciones sobre el calendario agrícola y ceremonial mazateco ante un público atento a cada detalle que seguramente conocía algunos aspectos, pero no una sistematización tan minuciosa. Demián Ortiz charló sobre las funciones e importancia de los museos comunitarios, pues el Bachillerato tiene mucho interés en desarrollar uno. La parte culminante giró en torno al Lienzo de Ayautla, un documento fechado en 1677 en el que se representa el linaje gobernante prehispánico dentro del territorio de Ayautla.

Sebastián van Doesburg platicó sobre las circunstancias que rodearon su recuperación, y las gestiones que se hicieron para que éste regresara a Oaxaca. Después de décadas de estar en manos de particulares ha sido donado al Archivo Histórico de Oaxaca, pero el ciclo de recuperación sólo estaría completo cuando el documento fuera conocido por la comunidad, y por ello, entregamos no una, sino tres copias, casi a tamaño real: la primera para el municipio, otra para las autoridades de Bienes Comunales y Ejidales, y la última para el bachillerato, la cual seguramente se integrará al museo cuando esté terminado. Había mucha emoción y curiosidad por ver el antiguo documento, la gente se tomó fotos y lo miró con atención durante largo rato.

Aún estaba por venir lo mejor, pues al día siguiente regresamos a revisar las réplicas con personas de edad avanzada de la comunidad, con la esperanza de averiguar si persistían vestigios físicos o al menos recuerdos sobre un sitio muy especial representado en el lienzo: el lugar de origen de los gobernantes prehispánicos. Gracias a los puentes lingüísticos que los presentes lograron crear entre el náhuatl empleado en el documento, traducido al español por Michael Swanton, y de ahí al mazateco que tiene gran vitalidad en Ayautla —clave para la identificación de los sitios—, en menos de una hora caminábamos al lado de un muro centenario formado por grandes bloques de piedra, en medio de la frondosa vegetación, hasta llegar a los manantiales, todos ellos elementos representados en el lienzo. Ahora los emocionados éramos nosotros, y más cuando nuestros acompañantes compartieron relatos de la tradición oral que también tienen relación con las imágenes del documento. Se abrieron así nuevas rutas para la interpretación del lienzo, lo que sin duda enriquecerá el conocimiento sobre la historia de la región Mazateca, en un nuevo ciclo de colaboración con la comunidad que promete ser sumamente enriquecedor para todos.

La Reunión Anual de la Sociedad Americana para la Etnohistórica 2018 en Oaxaca

LA REUNIÓN ANUAL DE LA SOCIEDAD AMERICANA PARA LA ETNOHISTORIA 2018 EN OAXACA

Autora: Maribel Alvarado García (BIJC)

Boletín FAHHO No. 28 (Ene-Feb 2019)



Los libros de historia de educación básica que distribuye la Secretaría de Educación Pública en México hacen una clara invitación al lector, a estudiar “la historia de nuestro país” para conocer la sociedad en la que vive y así conformar su “identidad como mexicano”. Y es verdad que hay una historia de México, la que cuenta la construcción de la nación actual y la que la nación promueve para explicarse, justificarse y para inspirar sentimientos nacionalistas. Pero no es la única historia: también los pueblos indígenas tienen sus historias y maneras de contarlas, y a menudo se trata de historias antihegemónicas, cuyos eventos cruciales, héroes, valorizaciones y esquemas causales no son los mismos que marca la historia patria. Y es justamente este tema el de interés para la etnohistoria, disciplina que convoca a especialistas en antropología, historia, estudios patrimoniales, arqueología, ecología, lingüística, entre otras disciplinas relacionadas con la historia de estos pueblos. Durante el siglo XX, tanto en Estados Unidos como en México y otros países del continente americano, se ha ido construyendo un campo de estudio que cubre a los pueblos indígenas desde el Ártico hasta la Patagonia. Sus trabajos no solo se quedan en los libros. En muchos casos tienen repercusiones en el ámbito social, como la defensa de territorios o el reconocimiento y resguardo de acervos locales.

Desde 1954, la Sociedad Americana para la Etnohistoria (ASE por sus siglas en inglés) convoca anualmente a sus miembros afiliados y a todos aquellos interesados en presentar trabajos que abonen al objetivo principal: crear una imagen más incluyente de las historias de los pueblos indígenas de América. Se ha convertido en la reunión más importante a nivel internacional para especialistas en este tema. Durante la segunda semana de octubre de este año, se llevó a cabo en la ciudad de Oaxaca su segunda vez en México. En esta ocasión los organizadores-anfitriones fueron la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova, el Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM y la Universidad de California en Los Ángeles.

En esta reunión se presentaron más de 300 investigadores de más de 170 instituciones (nacionales y de otros países, sobre todo de Estados Unidos), quienes expusieron y discutieron 264 estudios en seis sesiones simultáneas durante tres días. De estos trabajos, 147 estudios trataron sobre los pueblos indígenas que se encuentran en el territorio de México, y 35 versaron sobre los pueblos de Oaxaca. ¿Pero qué significan estos números? Es bien sabido que el trabajo de los historiadores consiste sobre todo, en elaborar un camino de interpretación entre los acervos documentales (los archivos) –muchas veces no accesibles sin estudios previos– y la sociedad en general. Es así que los números citados dan cuenta de la cantidad de estudiosos trabajando sobre uno de los temas centrales para la etnohistoria de las Américas: interpretar las consecuencias tan variadas de la conquista europea sobre los pueblos indígenas a lo largo del continente.

Además de las sesiones académicas, la noche del 12 de octubre, la ASE, junto con los anfitriones y asistentes, se dieron cita en el Teatro Macedonio Alcalá para reconocer y premiar, como cada año, la extraordinaria contribución que algunos investigadores han hecho a las historias de los pueblos de América. Esta vez fueron Rayna Green, Fred Hoxie, Susan Deeds y Frank Salomon quienes recibieron el reconocimiento y aplausos de sus colegas y público presente. Asimismo se otorgó una mención especial al reciente libro de Lisa Sousa. Estos nombres nos llevan a historias concretas; por ejemplo, el libro de Lisa Sousa, La mujer que se convirtió en un jaguar y otras narrativas de mujeres nativas en Archivos del México Colonial (The Woman Who Turned into a Jaguar, and Other Narratives of Native Women in Archives of Colonial Mexico) revela historias sobre las relaciones de género en los pueblos indígenas de la Nueva España (siglos XVI, XVII y XVIII). Sobre todo, muestra que las mujeres nativas eran actores dinámicos en la vida cotidiana de sus comunidades y en sus hogares. Para este estudio utilizó desde manuscritos pictográficos hasta fuentes alfabéticas en náhuatl, mixteco, zapoteco y mixe, así como en español.

Otra característica de esta reunión es que al paso de los años se han sumado al estudio etnohistórico miembros de los pueblos indígenas. Cabe destacar en esta reunión la participación de investigadores de pueblos zapotecos, mixes, mixtecos, cree y mashpee wampanoag, representando, sin duda, una perspectiva etnohistórica que se nutre en muchos casos con el activismo por los derechos de sus pueblos. Por mencionar un caso, la presentación en mixe del ponente Juan Carlos Reyes fue un buen ejercicio de derechos lingüísticos en el contexto de esta reunión. Sin embargo, hay que ser sinceros y reconocer que la etnohistoria misma sigue siendo un campo de estudio dominado por historiadores no-indígenas.

Oaxaca se ha convertido en una ciudad ideal para acoger reuniones académicas. Esto se debe en gran medida a la vitalidad de la diversidad cultural que caracteriza a los pueblos de Oaxaca. Pero para los estudios etnohistóricos es, además, un lugar clave por la riqueza y diversidad de las fuentes documentales: tradiciones escriturales que datan de hace más de 2000 años y que trascendieron al período virreinal, cuando se desarrollaron tradiciones alfabéticas en zapoteco, mixteco, náhuatl y chocholteco. Es por eso que esta reunión enfatizó el trabajo clave de la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova, al articular actividades de investigación con el propósito de promover las herencias culturales de Oaxaca y México, al hacer accesible recursos especializados principalmente sobre y en lenguas de los pueblos indígenas de Mesoamérica. Así que seguiremos insistiendo en que se acerquen a los distintos proyectos que tiene la Biblioteca para hablarles de las historias de los pueblos de Oaxaca.

Catalogación de la Colección fotográfica Irmgard Weitlaner Johnson Un huipil chinanteco y un huipil mazateco

Catalogación de la Colección fotográfica Irmgard Weitlaner Johnson.

Dos relatos: Un huipil chinanteco y un huipil mazateco.

Autora: Roxana García (BIJC)

Boletín FAHHO Digital No. 5 (May-Jun 2021)



 

Un huipil chinanteco

La niña miraba inquisitiva la lente que la retrataba. En su pecho estaba el centro del mundo representado en triángulos y grecas.
Era una mujer firme porque en las alturas la sobrevolaban aves de dos cabezas, que eran su protección y su castigo.
Caminaba sin temor porque serpientes y coralillos la guiaban y la acompañaban.
Se comunicaba con las aves y las flores en su lengua chinanteca, ellas le hablaban de los nombres de las cosas y de los secretos de la selva.
La niña conocía secretos que sus abuelas y las abuelas de estas sabían y escondían en las manos habilidosas que tejían huipiles.
Los seres que habitaban Quetzalapa quedaban para la posteridad en la memoria de las manos tejedoras, en un huipil, en una fotografía…

 

Niña portando huipil de Quetzalapa (1936)

Un huipil mazateco

Una mujer se para frente a un grupo de ollas que pronto irán a servir en el fogón. Intercambia palabras en mazateco con otra mujer, decide llevarse a uno de los gallos. Hace las compras y regresa a su casa por un camino largo en el bosque, cargada de cosas. Mientras avanza, de a poco, las aves que adornan su huipil empiezan a desprenderse y a abrir las alas. Las enredaderas también se van liberando y se trepan a los árboles. Las flores van cayendo en el sendero que recorre. Finalmente, sus largas trenzas empiezan a enraizar y se vuelve una con el bosque, en el suelo solo ha quedado una enagua descolorida y un huipil en blanco.

 

Mujeres con huipil de Tenango (¿1940?)

A un año de que la Biblioteca Juan de Córdova dejara de brindar servicio al público, buscó la manera de seguir compartiendo información con sus usuarios. A raíz de esto, las actividades se diversificaron, se retomaron algunas que anteriormente habían quedado pausadas y también surgieron nuevas propuestas. Tal es el caso de la creación de un inventario de materiales en lengua ayuujk (mixe) que permitirá hacer búsquedas específicas para quien se interesa en dicho idioma; próximamente también habrá uno para la lengua mixteca. Aunado a esto, también se tradujo el reglamento general de la BIJC a la lengua ayuujk, disponible en la página oficial, útil para el público que desea conocer mejor el funcionamiento de este espacio.

Continuamos con la catalogación de la Colección fotográfica Irmgard Weitlaner Johnson, alojada en el Repositorio Digital de la BIJC. Esta colección, especializada en textiles, alberga más de 26000 fotografías estabilizadas y otras más que esperan este proceso para estar totalmente catalogadas. Es una labor que implica no solo poner la información que está a la vista, sino relacionar las fotografías y hacer un poco de investigación, pues el trabajo de la maestra Irmgard es muy extenso y abarca diferentes años y viajes. Ejemplo de su registro son las fotografías citadas al inicio de este artículo —y que en esta ocasión me inspiraron a una reflexión imaginaria más personal—, pertenecientes a la región Mazateca y de la Chinantla en la década de 1930, que próximamente estarán disponibles en el repositorio con sus fichas informativas. Este proyecto tiene el objetivo de difundir los diferentes textiles existentes, o que existieron, en México y otros lugares, como patrimonio cultural, pero también como una evidencia para los pueblos mismos que buscan conocer su historia y posiblemente recuperar los textiles que han quedado en desuso. Por lo pronto, aunque como hormiguita, el trabajo sigue. Anima saber que en un futuro cercano más personas podrán consultar las fotografías y conocer su contexto. Aquí, a puerta cerrada, se están gestando grandes cosas.

Colección Fotográfica Irmgard Weitlaner: la tradición del tocado en Cuetzalan, Puebla

Colección Fotográfica Irmgard Weitlaner: la tradición del tocado en Cuetzalan, Puebla

Autora: Roxana García (BIJC)

Boletín FAHHO Digital No. 6 (Jul-Ago 2021)



El trabajo realizado en la BIJC durante la pandemia permite apreciar —al margen del trabajo de catalogación—el contenido mismo de las colecciones; por tal motivo es imposible no detenerse en las fotos y documentos que pasan por nuestras manos. En el siguiente escrito daré un ejemplo de lo que llamó mi atención entre las miles de fotografías tomadas por la maestra Irmgard Weitlaner (1914-2011) durante sus diferentes viajes, esperando que también despierte la curiosidad del lector.

Durante 1930 existió una importante prenda femenina de uso cotidiano, conocida como tocado o sinta, en la Sierra Norte de Puebla, particularmente en Cuetzalan, una pequeña comunidad que se oculta entre la neblina, cerca de las tierras bajas veracruzanas. Anteriormente, era común que niñas, mujeres adultas o ancianas salieran a cortar café con la sinta anudada a la cabeza, pero desde 1960 su uso disminuyó y actualmente es empleado solo para eventos festivos o alguna ceremonia.

Dicha prenda ha recibido varios nombres, tales como sinta o masehual sinta (adaptado al español), pero en náhuatl se le conoce como mastauat (maxtahuatl);1 además de otros nombres como tlacoyal, rodete, copete, tocado, turbante o cordones. La sinta, además de adornar a la mujer, también señala su lugar de nacimiento y residencia.

Fondo Fotográfico Irmgard Weitlaner Johnson: Positivos, caja 10, RE: 059. Nahuat. Oct. 1963. Cuetzalan, Puebla.

En la actualidad, el maxtahuatl puede medir hasta siete metros de largo —aunque anteriormente era de seis metros— y se emplean de 22 a 25 cintas o cordones de lana de borrego teñida, con un grosor de dos centímetros. En 1939 se usaban cintas de color verde o morado. Un modo sencillo de explicar su colocación es el siguiente: el cabello se divide a la mitad, como si se fueran a hacer dos coletas, una a cada lado de la cabeza, luego se colocan los cordones en la nuca y se empiezan a enrollar con el cabello para ir levantando el rodete. Por su tamaño y peso, este tipo de tocado puede ser un reto para la mujer que lo porta, ya que implica mantener el equilibrio y saber coordinarse al caminar.

Arriba podemos ver a una mujer nahua sentada en el suelo y empleando sus pies para sostener y coordinar las cintas que va a colocar detrás de su nuca, y que empieza a enrollar con su cabello para formar un gran rodete. Finalmente es asistida por una mujer de edad avanzada que da los toques finales. Para rematar, inserta un quechquémitl de gasa encima o dentro del tocado2 que sirve, o servía, para proteger el color de los cordones.

Fondo Fotográfico Irmgard Weitlaner Johnson: Positivos, caja 10, RE: 059. Nahuat. Oct. 1963. Cuetzalan, Puebla.

Los múltiples registros históricos que se resguardan en la BIJC son un testimonio de la inagotable creatividad y diversidad de las culturas de México. Desde la biblioteca lo celebramos y deseamos la pronta reapertura de este espacio para compartir con nuestro querido público las diversas colecciones.

Notas al pie
 

Materiales e iniciativas para el estudio de la Sierra Juárez

Materiales e iniciativas para el estudio de la Sierra Juárez

Autor: Demián Ortíz (BIJC)

Boletín FAHHO No. 36 (May-Jun 2020)



La Sierra Juárez se ubica en el centro-norte del estado de Oaxaca, muy próxima a la ciudad capital. Su montañoso territorio, atravesado por el río Grande, se corresponde con los 26 municipios que conforman el distrito de Ixtlán de Juárez. A esta interesante región le dedicamos la más reciente exposición de la BIJC que reúne materiales de nuestro acervo y presenta investigaciones recientes, así como fotografías y documentos históricos.

Se estima que la Sierra Juárez comenzó a poblarse alrededor del año 300 antes de Cristo por zapotecos de los Valles Centrales. La exposición presenta información y publicaciones de uno de los asentamientos prehispánicos más grandes e importantes, ubicado en las actuales poblaciones de Ixtepeji y Nexicho. La muestra exhibe también fotografías y estudios acerca del Lienzo de San Miguel Tiltepec, un ejemplo de los documentos elaborados por las comunidades durante el periodo Virreinal.

Las comunidades y habitantes de la Sierra tuvieron una participación muy importante en las transformaciones políticas y sociales del estado durante el siglo XIX y principios del XX. El ejemplo más claro, pero no el único, es Benito Juárez. Batallones y líderes serranos participaron en las grandes luchas y procesos de la época, acerca de ello también presentamos documentos y publicaciones.

El paisaje de altas montañas y profundas cañadas de la Sierra Juárez aloja diversos ecosistemas y le convierten en una de las zonas de mayor biodiversidad del planeta, con abundantes recursos naturales. Presentamos un libro sobre plantas medicinales y alimenticias en la Chinantla Alta, un estudio sobre los hongos comestibles de Ixtepeji y una investigación sobre la minería en Natividad.

El distrito de Ixtlán se caracteriza por una importante diversidad lingüística. En tres municipios de su zona norte se habla chinanteco de la zona alta; en su zona oriental se habla el zapoteco variante xidza o del rincón, en Santiago Laxopa se habla zapoteco xhon y en el resto del territorio se habla o se habló el zapoteco lhej o serrano. La BIJC aloja diccionarios, cartillas, materiales educativos y obras traducidas o escritas en estas lenguas y variantes, de las que también presentamos una selección. Las características e historia de la región en su conjunto, o de alguna de las comunidades y municipios que la conforman, son tema de varias monografías que también hemos incluido.

La “cereza del pastel” es un mapa del territorio de Ixtlán de reciente adquisición, elaborado por el ingeniero alemán Enrique Schleyer en 1870. Este enorme documento (mide más de tres metros y medio de largo) consigna, entre otros aspectos interesantes, los nombres en zapoteco de las mojoneras que marcaban en ese entonces los límites del territorio ixtlense. Un recuadro indica que Schleyer fue comisionado por Fidencio Hernández, general serrano que años después apoyaría el ascenso al poder de Porfirio Díaz, levantándose en armas con el Plan de Tuxtepec.

Los materiales reunidos en esta exposición muestran una visión de conjunto de la Sierra Juárez que presentaremos en cuanto pase la contingencia. Posteriormente, regresarán a su lugar en los estantes de la biblioteca y podrán ser consultados por cualquier persona interesada en esta apasionante región.

Aves de dos mundos: vuelos a través de años y océanos

Aves de dos mundos: vuelos a través de años y océanos

Sebastián van Doesburg (UNAM/BIJC)

Boletín FAHHO No. 37 (Jul-Ago 2020)



Hace 500 años –lo que dura la vida del ave Fénix–, una vez recibidos en el palacio de Moctezuma y hospedados en las casas de Axayácatl, los españoles quedaron maravillados, entre muchas otras cosas, con el vivario-aviario que estaba a un lado de su posada. Tanto Cortés mismo como Bernal Díaz del Castillo describen la visita que hicieron, notando los estanques de agua dulce y los de agua salada para las aves acuáticas, su sistema de tuberías para mantener el agua limpia, los aviarios sofisticados para las aves rapaces y las grandes jaulas para encerrar jaguares, pumas y otras “fieras”, pero también los cuartos para albinos, enanos y corcovados humanos, parte del “espectáculo”, y el personal numeroso que estaba a cargo de todo esto.

Díaz del Castillo señala que estas casas no servían solo para la recreación de Moctezuma, sino también para fines más prácticos: “de todas estas aves pelábanles las plumas en tiempos que para ello era convenible, y tornaban a pelechar”. Los hallazgos de distintos animales en las ofrendas del Templo Mayor indican que también servían para el culto. Quizás un tercer fin del zoológico era simbolizar el dominio geográfico de la ciudad de Tenochtitlán. La colección de animales, plantas, pero también de dioses concentrada en la ciudad representaba los elementos y fuerzas de las regiones sujetas a su dominio tributario, y su encierro y cuidado los sometía simbólicamente al control de la casa real tenochca, no tan diferente a la manera en que los Wunderkammer (‘gabinetes de curiosidades’) de la Europa colonial –aquellos antecedentes de los museos actuales– representaban el dominio de este continente sobre el mundo.

La casa de aves y fieras de Moctezuma está representada en el enigmático mapa de Tenochtitlán –de autoría desconocida– que acompaña la edición nurembergense de 1524 de la segunda Carta de Cortés, acompañada por una leyenda en latín, Dom[us] a[n]i[m]aliu[m], ‘casa de los animales’.

[Fig. 1] El dibujo representa, de manera esquemática, un complejo con ocho secciones, cada una destinada a ciertos animales, la mayoría aves. El mapa ubica esta casa entre la calzada que salió del Templo Mayor al embarcadero Tetamazolco (hoy República de Guatemala, que termina en las ruinas de la iglesia del Antiguo Hospital de San Lázaro, construido encima del embarcadero) y los palacios de Moctezuma (hoy Palacio Nacional), con la leyenda dom[us] D[omini] Mutetzuma, ‘casa del señor Moctezuma’. El complejo pereció en la destrucción de la ciudad en agosto de 1521. Cortés mismo anota sobre las casas de Moctezuma y Axayácatl y su zoológico: “y aunque a mí me pesó mucho de ello, porque a ellos les pesaba mucho más, determiné de las quemar”.

Figura 2

Décadas después, cuando las primeras dos epidemias, de las muchas que acompañaron a los españoles, ya habían hecho destrozos entre la población de Mesoamérica, los nobles nahuas que trabajaron en una suerte de enciclopedia de la vida nahua, bajo la dirección del fraile franciscano Bernardino de Sahagún, recordaban las casas de las aves y fieras, y las pintaron en el manuscrito conocido como el Códice Florentino [Fig. 2].

Figura 3

Ahora bien, este zoológico no era un invento de Moctezuma, sino probablemente parte de la larga tradición mesoamericana. En los documentos de los gobernantes hereditarios mixtecos también encontramos escenas en que se presentan jaulas con aves y fieras vivas ante los gobernantes, como en esta imagen del Códice Selden, en que el fundador del linaje de Añute (hoy Santa Magdalena Jaltepec) conviene la entrega de estos animales, junto con piezas de arte plumario, con los gobernantes de asentamientos aliados [Fig. 3].

Figura 4

La importancia del aviario como fuente de plumas finas es obvia. Los artesanos del arte plumario, a quienes los colaboradores nahuas de Sahagún dedican varias páginas y múltiples dibujos, crearon obras singulares aprovechándose del colorido y brillo de las plumas [Fig. 4]. Muchísimas piezas de los atuendos ceremoniales, militares y religiosos de toda Mesoamérica estaban decorados con, o consistían en, obras de plumas. Aparte de pocos ejemplos de tipos prehispánicos, como los escudos que sobreviven (uno de los cuales se expuso recientemente en el Museo de Historia de Chapultepec), este arte tuvo un nuevo auge en la época colonial en la elaboración de cuadros de temática cristiana y hasta en la decoración de mitras, sobre todo en el área de Pátzcuaro, Michoacán [Fig. 5]. Estas piezas, apreciadas por su hermosura, dieron la vuelta por el mundo y los que sobreviven se encuentran en museos muy dispersos.

Figura 5

El encuentro con un mundo natural desconocido impulsó entre los eruditos y naturalistas europeos varios proyectos de descripción e inventario de la flora, fauna y geología en obras de “Historia Natural”. Así está lo que queda de la extraordinaria obra del protomédico Francisco Hernández, producida durante su viaje por la Nueva España de 1571 a 1577, en la que describió casi 3 000 plantas y árboles y más de 400 animales. Por desgracia, los 19 libros manuscritos originales, 15 de los cuales llevaban las pinturas, se quemaron en el horrible incendio del Escorial de junio de 1671, aunque versiones resumidas lograron llegar a la prensa. Tenemos además la obra del jesuita Joseph de Acosta, impresa en 1592. Pero, por su originalidad y la participación tan importante de los nobles nahuas, la obra coetánea de Bernardino de Sahagún destaca entre todas. Todo el libro 11, de los doce que conforman su obra, está dedicado a la flora, fauna y geología del centro de México. Las ilustraciones hechas por manos nahuas son maravillosas en sus detalles y realismo [Fig. 6]. Notorias obras todas por su relativa “objetividad”: por lo inaudito se quedaron sin modelos, distanciándose de las tradiciones anteriores de la “Historia Natural” a servicio de Dios y su glorificación. Solo después, en la segunda mitad del siglo XVIII, con las obras del francés Georges Louis Leclerc, mejor conocido como el Conde de Bufón, y del holandés Cornelius de Pauw, inicia la funesta idea –que hasta ahora influye la percepción popular europea, sobre todo a través de la influencia de ambos sobre los directores de la Encyclopédie– de que la naturaleza de América representaba un estado degenerado o atrasado. Juicios basados en un anticuado eurocentrismo y una ignorancia espeluznante de quienes nunca habían pisado estas tierras.

Figura 6

Más allá de su valor alimenticio, de su utilidad para plumas o pieles, de su rol en el entretenimiento palaciego y en su simbolismo imperial, los animales se desempeñaron como mensajeros. Las aves y fieras aparecen con frecuencia en la vetusta tradición mántica mesoamericana, ese arte de la interpretación de los signos que permean desde la metarrealidad. Conocido ejemplo es aquella ocasión en que Moctezuma, poco antes de la llegada de Cortés, recibió un presagio que lo inquietó mucho: “[…] los pescadores mientras cazaban con sus redes, atraparon a un ave color gris, como una grulla. Fueron […] a mostrárselo a Motecuhzoma; el sol estaba inclinándose, pasaba a penas el mediodía. En la cabeza [del ave] había algo que parecía un espejo, redondo, circular, se mostraba perforado por el medio, ahí se veían las estrellas, [la constelación] Mamalhuaztli [o sea Orión]. Y Motecuhzoma tomó esto como un mal presagio […]. La segunda vez que vio en el espejo sobre la cabeza del ave miró a una multitud de personas que venían hacia donde él estaba, venían en masa, vestidos para la guerra, montados sobre ciervos” [Fig. 7]. Los libros mánticos del centro de  México y de la Mixteca están llenos de aves en su papel de signos mánticos, desde águilas y tecolotes (quién no conoce el dicho) hasta guajolotes y colibríes [Fig. 8].

Figura 7
Figura 8

En ese mismo momento, los europeos estaban saliendo de la edad medieval, dominada por el pensamiento escolástico. En ello, los animales igual eran mensajeros, pero de otra naturaleza. Desde el Physiologus, cuyo original perdido en griego data entre el siglo II y IV, pasando por los simpáticos Bestiaria de la Plena Edad Media, los inventarios de animales, reales o fantásticos, sirvieron como un espejo de la creación divina, en que cada elemento simbolizaba algún valor o enseñanza moral para el ser humano. De esta manera se justificaba su estudio, que de otra forma hubiera sido tildado de vano. De allí el simbolismo de animales como el unicornio y el pelícano. De allí también la muy comentada y escandalosa decisión de Hernán Cortés de enviarle a Carlos V –una vez consumada la destrucción de Tenochtitlán– una culebrina (un tipo de cañón) llamado “El Fénix”, hecho de plata michoacana con la inscripción “Aquesta nació sin par; yo, en serviros, sin segundo; vos, sin igual en el mundo”, haciendo alusión vanidosa a la semejanza entre él, el rey y el carácter único y extraordinario del ave Fénix.

Con el tiempo, a veces estas dos lecturas distintas de la naturaleza se fundían. Mientras el águila bicéfala, símbolo del poder de la casa de Austria (pero también de Rusia, Albania y otras unidades políticas), ingresó al imaginario colectivo de muchos pueblos indígenas de Oaxaca como un símbolo de la persecución que alguna vez sufrieron, el águila sobre el nopal, representación del anuncio mántico de la fundación de Tenochtitlán (y también de otros pueblos), ingresó al pensamiento alegórico y heráldico criollo para convertirse en el símbolo del Estado-nación de México.

Pasó la edad del Fénix. A través de las ventanas abiertas escucho el canto de los pájaros como nunca antes. Temporalmente, el tráfico motorizado les ha cedido la palabra. Ellos, que dominan el aire, parecen recordarnos nuestro actual estado de cautiverio. Los papeles se han invertido. Que cada quien interprete el canto de los pájaros como quiera y busque el mensaje escondido. 

La luz de la milpa: arte en vidrio

La luz de la milpa: arte en vidrio

Autor: Sebastián van Doesburg (UNAM/BIJC).

Boletín FAHHO Digital No. 6 (Jul-Ago 2021)



I

En el llamado Templo de la Cruz Foliada, una de las tres construcciones levantadas por K’inich Kaan Bahlam II de Lakam Ha’ (actualmente la zona arqueológica de Palenque), y consagrada en el año de 692, se encuentra una alucinante representación del maíz enjoyado, el símbolo del dios Unen K’awiil, personificación de la deidad del maíz joven y el más importante de los tres patronos de la ciudad. Se trata de una hermosa manifestación de la planta sagrada de Mesoamérica.

A un lado de este eje cósmico se representó a K’inich Kaan Bahlam como niño de seis años y, al otro, como adulto que recibe el poder. El texto relaciona el nacimiento místico de Unen K’awiil con la manufactura de su imagen para ser depositado en el templo mismo, generando un paralelismo con la vida de K’inich Kaan Bahlam.

Esta imagen del maíz divino, árbol de la vida y axis mundi refiere a esa conexión entre lo humano y el milagro de la domesticación del maíz, origen de las culturas mesoamericanas. Aquí se plasmó este logro traducido en términos sagrados para ubicarlo en nuestra consciencia: nos recuerda que el maíz es el eje del mundo mesoamericano.

II

A inicios del año 2016, María Isabel Grañén nos alentó con entusiasmo a explorar maneras creativas de mejorar la iluminación al interior de la biblioteca. La intersección de las pandas norte y este, donde se conectan los distintos espacios de la biblioteca, siempre estaba un poco en penumbra, característica nada recomendable para un lugar de lectura. Con el propósito de resolverlo nos acercamos al artista vidriero Christian Thornton, del Estudio Xaquixe de Etla, para trabajar conjuntamente en un elemento que aprovechara un balcón que da hacia la calle de Fiallo, cerrado permanentemente por el problema del ruido y polvo de la calle.

En una de mis visitas al taller, Christian me mostró unos relieves de mazorcas en vidrio que había trabajado como experimento con el maestro Toledo. Quedé muy impresionado por su hermosa textura. Desde entonces, nuestra idea fue hacer un trabajo figurativo que honrara al maíz mesoamericano, el sustento milenario de las distintas culturas que siguen vivas, y vigente en la alimentación y que permanece. El tema viene muy a propósito, ya que nos encontramos en el área donde se inventó la escritura en América y el sitio donde se domesticó el maíz.

Después de experimentar con distintas ideas, la decisión final fue representar una milpa a escala real mediante el vaciado del vidrio en un molde de arena caliente. Sin embargo, el tamaño de la pieza convirtió esta propuesta en un formidable desafío, ya que no había un horno tan grande en Oaxaca; y se estimaba que requeriría unos 350 kilos de vidrio fundido y que tendría que vaciarse a mano en una sola sesión. La pieza tendría que enfriarse lentamente en el transcurso de dos semanas para evitar la acumulación de estrés en el vidrio. Técnicamente, era una locura.

Luego de construir el primer horno, durante julio y agosto de 2016, Christian comenzó los ensayos con distintas mezclas de vidrio. La primera pieza estuvo lista en noviembre de 2017 y su estado fracturado evidenció el grado de dificultad del proyecto. Después de mejorar el horno, y de varios intentos adicionales —que nos llevaron a la desesperación y la duda de si esta pieza era posible—, finalmente se creó la definitiva, misma que fue instalada en la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova el 15 de diciembre de 2020. Esta magnífica pieza de vidrio enriquece el entorno reflexivo de la biblioteca. Su luz difusa ilumina de manera tenue el espacio. La planta del maíz, colocada como eje en un plano de contraluz, rodeado de sombra, adquiere una centralidad imponente y la conecta con las grandes culturas mesoamericanas del pasado y presente.