Lienzo de Ayautla: se cierra un ciclo, inicia otro

Lienzo de Ayautla: se cierra un ciclo, inicia otro

Autor: Demián Ortíz (BIJC)

Boletín FAHHO No. 22 (Ene-Feb 2018)



En días pasados, personal de la BIJC participó en las actividades académicas del 10.º aniversario del Bachillerato Integral Comunitario de San Bartolomé Ayautla, en la Sierra Mazateca. Cumplió, además, un compromiso contraído con la comunidad al entregar réplicas del Lienzo de Ayautla, un documento colonial recuperado para el pueblo de Oaxaca gracias a los esfuerzos conjuntos de la FAHHO y la Secretaría de Cultura federal. Los bibliotecarios Gabriela García García y Juan Vázquez compartieron sus investigaciones sobre el calendario agrícola y ceremonial mazateco ante un público atento a cada detalle que seguramente conocía algunos aspectos, pero no una sistematización tan minuciosa. Demián Ortiz charló sobre las funciones e importancia de los museos comunitarios, pues el Bachillerato tiene mucho interés en desarrollar uno. La parte culminante giró en torno al Lienzo de Ayautla, un documento fechado en 1677 en el que se representa el linaje gobernante prehispánico dentro del territorio de Ayautla.

Sebastián van Doesburg platicó sobre las circunstancias que rodearon su recuperación, y las gestiones que se hicieron para que éste regresara a Oaxaca. Después de décadas de estar en manos de particulares ha sido donado al Archivo Histórico de Oaxaca, pero el ciclo de recuperación sólo estaría completo cuando el documento fuera conocido por la comunidad, y por ello, entregamos no una, sino tres copias, casi a tamaño real: la primera para el municipio, otra para las autoridades de Bienes Comunales y Ejidales, y la última para el bachillerato, la cual seguramente se integrará al museo cuando esté terminado. Había mucha emoción y curiosidad por ver el antiguo documento, la gente se tomó fotos y lo miró con atención durante largo rato.

Aún estaba por venir lo mejor, pues al día siguiente regresamos a revisar las réplicas con personas de edad avanzada de la comunidad, con la esperanza de averiguar si persistían vestigios físicos o al menos recuerdos sobre un sitio muy especial representado en el lienzo: el lugar de origen de los gobernantes prehispánicos. Gracias a los puentes lingüísticos que los presentes lograron crear entre el náhuatl empleado en el documento, traducido al español por Michael Swanton, y de ahí al mazateco que tiene gran vitalidad en Ayautla —clave para la identificación de los sitios—, en menos de una hora caminábamos al lado de un muro centenario formado por grandes bloques de piedra, en medio de la frondosa vegetación, hasta llegar a los manantiales, todos ellos elementos representados en el lienzo. Ahora los emocionados éramos nosotros, y más cuando nuestros acompañantes compartieron relatos de la tradición oral que también tienen relación con las imágenes del documento. Se abrieron así nuevas rutas para la interpretación del lienzo, lo que sin duda enriquecerá el conocimiento sobre la historia de la región Mazateca, en un nuevo ciclo de colaboración con la comunidad que promete ser sumamente enriquecedor para todos.

Descubriendo lenguas mesoamericanas en el baúl de documentos del AGEO

Descubriendo lenguas mesoamericanas en el baúl de documentos del AGEO

Autoras: Marcela Rivera (BIJC) / Tania Bautista (AGEO)

Boletín FAHHO Digital No. 10 (Dic 2021)



En octubre de 2018 se inició la descripción y catalogación de documentos elaborados por instituciones virreinales, públicas y privadas, que se encuentran resguardados en el Archivo Histórico del Estado de Oaxaca. Al comenzar estas actividades ya existían catálogos emitidos por el Archivo General del Poder Ejecutivo del Estado de Oaxaca (AGEPEO), antecedente inmediato del Archivo General del Estado de Oaxaca (AGEO), al cual pertenece la Dirección del Archivo Histórico.

Sin embargo, al cotejar los expedientes con los catálogos fueron notorias las inconsistencias, esto debido a que los documentos no fueron organizados con criterios archivísticos. Una de las inconsistencias más destacadas fue la separación de expedientes en diferentes fondos, lo que obligó a corroborar si los documentos que se iban describiendo y catalogando eran parte de expedientes incompletos. De esta forma se identificaron y localizaron 1300 documentos, de casi 5000 que habían sido catalogados, que se encontraban separados de su expediente original.

Cuando comenzó la elaboración de los nuevos catálogos en el AGEO, aún no se habían establecido criterios descriptivos. Sin embargo, el contacto cotidiano entre el personal responsable de la catalogación y los expedientes les permitió identificar atributos fundamentales, como la data crónica y tópica, el tipo de proceso administrativo y a las autoridades responsables de su gestión, así como elementos poco comunes que requerían ser registrados, entre ellos mapas, ilustraciones, Reales Provisiones, sellos de órdenes religiosas y documentos en lenguas de origen mesoamericano, específicamente de la familia otomangue.

Los documentos escritos en zapoteco, mixteco y náhuatl que se conservan en el Archivo Histórico del Estado de Oaxaca son —en su mayoría— testamentos y escrituras de venta, o donación de tierras, que fueron presentados como pruebas en juicios posesorios de los siglos XVII y XVIII. La separación archivística de estos documentos, basada en los cinco cuadros clasificatorios (Gobierno, Hacienda, Justicia, Milicia y Registro Civil) utilizados en el archivo histórico, los coloca dentro del Fondo Justicia, Sección Civil, Serie Propiedad y Posesión.

En menor medida, los documentos escritos en lenguas mesoamericanas fueron utilizados en otro tipo de procesos, gestionados por los mismos hablantes. Entre ellos se encuentra un expediente formado para la rescisión de un contrato de venta de una casa y solar, la solicitud de Gonzalo Contoy, cacique de Cacalotepec, para que se le autorizara vender unas tierras; una querella entre los pueblos de San Miguel Metepec y Santa María Ocotepec por el pago de una deuda, y un expediente de composición de tierras de Santa María Coixtepec. Estos expedientes forman parte del Fondo Gobierno, Sección Tierras y del Fondo Justicia, Sección Civil.

Un documento excepcional, escrito en una lengua mesoamericana, podría ser un cuadernillo de doctrina cristiana. Gracias a la orientación del Dr. Michel Oudijk fue posible determinar que la lengua del documento es el zapoteco. Aunque no está fechado ni ubicado espacialmente, y tampoco contiene evidencia que permita identificar a su autor, por el formato de su escritura es posible afirmar que su elaboración corrió a cargo de un religioso. De aquí que su clasificación sea la siguiente: Fondo Gobierno, Sección Secretaría del Despacho, Serie Asuntos religiosos, Subserie Órdenes religiosas.

Es importante mencionar que la identificación de las lenguas mesoamericanas en las que se encuentran los documentos conservados en el Archivo Histórico de Oaxaca —a excepción de la cartilla mencionada— se realizó atendiendo a lo que indican los mismos expedientes, en los que se manifiesta la lengua en que están escritas las pruebas presentadas, ya fuera por parte del intérprete, la autoridad responsable, o por los mismos tramitantes.

En el año 2020, este trabajo de identificación y descripción realizado por el AGEO facilitó el trabajo colaborativo entre esta institución y la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova, para que en el marco del proyecto Filología de las Lenguas Otomangues y Vecinas (FILOV) se identificaran 51 textos escritos en zapoteco, mixteco y náhuatl, que fueron digitalizados y catalogados para formar parte de un repositorio filológico mesoamericano (proyecto digital desarrollado por la BIJC y el Instituto de Investigaciones Filológicas-UNAM) con el objetivo de poner a disposición del público textos virreinales escritos en lenguas mesoamericanas.

Misterios arqueológicos que se resuelven en los archivos

Misterios arqueológicos que se resuelven en los archivos

Autor: Demián Ortiz (BIJC).

Boletín FAHHO Digital No. 5 (May-Jun 2021)



Las indagaciones arqueológicas desarrolladas hace décadas, o siglos, aún pueden ser de utilidad para investigaciones y proyectos del presente. Así, los objetos y documentos resguardados en archivos, bibliotecas y colecciones pueden complementar o enriquecer el trabajo sobre terreno.

Desde 2016, la BIJC realiza un proyecto sobre el estilo ñuiñe, tradición estética que se desarrolló en la Mixteca Baja entre 400 y 800 después de Cristo. Hemos generado exposiciones, conferencias, publicaciones, investigación, registros audiovisuales y actividades de educación patrimonial con comunidades del área donde se desarrolló el estilo ñuiñe. Para todo ello han sido importantes desde los primeros registros conocidos (de principios del siglo XIX) hasta las más recientes investigaciones sobre lo ñuiñe, incluyendo, por supuesto, la labor de quien logró identificar y caracterizar esa tradición arqueológica: el Dr. John Paddock, cuyos archivos resguardamos en la BIJC para su consulta pública.

Gracias a la información documental cotejada con visitas de campo, en varios casos logramos identificar la ubicación de piedras labradas y hasta de un sitio arqueológico ñuiñe. Pero quedaba un pequeño misterio que ni recorriendo la región habíamos logrado resolver, hasta que, desde los archivos mismos, vino la solución, como se verá a continuación.

El Fondo Paddock incluye miles de fotografías derivadas de sus investigaciones y proyectos. Algunas son fácilmente identificables porque fueron publicadas o tienen alguna nota añadida, pero otras no. Y entre estas últimas se encontraba un conjunto de imágenes en las que aparecen piedras labradas, paisajes arqueológicos y piezas de cerámica del estilo ñuiñe que parecían estar situadas en la región de San Pedro y San Pablo Tequixtepec (al norte de Huajuapan). Esos negativos y hojas de contacto solo indicaban dos nombres: “P. Schmidt y V. Bourjaily”. Nada más.

En 2017 visitamos Tequixtepec y algunas de sus agencias. Platicamos con autoridades y ciudadanos, nos desplazamos a pueblos y parajes y logramos corroborar que algunas fotos habían sido tomadas en esa región. Pero otras, por más que intentamos, no las logramos ubicar. Entre ellas se encontraba la de una piedra labrada con glifos y numerales que resultaba nueva para el conjunto conocido de la escritura ñuiñe. ¿Dónde había sido tomada esa foto?, ¿dónde estaba la piedra?, ¿aún existía? No lográbamos saberlo. A principios de 2021, como parte de los procesos internos que estamos realizando en la BIJC, localicé en el archivo documental de Paddock un cuantioso conjunto de tarjetas de cartón con información escrita a mano. Se trata de lo que Paddock llamaba photo cards: fichas que consignan la fecha, lugar, autor y otros datos de buena parte de sus registros fotográficos.

Poco a poco fui entendiendo la forma en que Paddock había concebido vincular su archivo fotográfico con esas fichas a través de códigos numéricos de referencia. Obviamente, una de las primeras pruebas que hice para ver cómo funcionaba su sistema, y qué tipo de información se podía obtener, consistió en ubicar y revisar las photo cards correspondientes a aquellas fotografías que en 2017 no había logrado identificar. Y ahí estaban: cerca de 20 fichas que me permitieron conocer no solo las fechas y lugares de esos registros, sino su contexto más amplio. Así pude saber que esas fotos fueron el resultado de un viaje de registro que Paddock emprendió en abril de 1964 con sus alumnos de posgrado Vance Bourjaily, Paul Schmidt y Emily Rabin.

En ese viaje conocieron de primera mano las investigaciones sobre el origen de la agricultura que Richard McNeish estaba llevando a cabo en el valle de Tehuacán, y registraron varios sitios arqueológicos en la Mixteca Baja y en la región de la Cañada. Las fichas contienen la información de lugar, fecha y autor de las imágenes, así como datos importantes sobre aquello que aparece en ellas. De esa forma pude saber, por fin, dónde se encontraba ubicada aquella piedra ñuiñe que tanto me había intrigado, y no solo eso, sino que comprendí el contexto en que habían sido tomadas las fotografías e incluso me permitió ubicar otros documentos relacionados, pues localicé intercambios epistolares que se referían a ese viaje y a los distintos proyectos que estaba coordinando Paddock, entre ellos, la edición de su obra cumbre Ancient Oaxaca.

Las photo cards no solo permitieron resolver esos pequeños misterios, pues contienen información que será de interés y utilidad para los más diversos proyectos culturales, académicos y de investigación en los que los registros y documentos de Paddock puedan tener una función relevante. Cada uno tendrá que seguir las pistas y encontrar sus respuestas, por lo pronto, un conjunto clave de información resultó estar ahí mismo, a la mano: en los archivos. Solo había que perseverar en la búsqueda.